Amagos

JUAN CARLOS SANCHEZ MAGALLAN

JUAN CARLOS SANCHEZ MAGALLAN

JUAN CARLOS SÁNCHEZ MAGALLÁN

“Es difícil construir… pero más fácil destruir”; un amago constante para las libertades de la nación constituyen las expresiones de furia sin sustento y los ataques vandálicos perpetrados en contra de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de sus estudiantes acreditados. Porros, fósiles y demás fauna nociva que acecha a nuestra alma máter muestran con actitudes hostiles la intención de paralizar a la comunidad estudiantil universitaria y, cual esbirros que son, hacen gala de su oficio, la violencia, para amenazar, golpear y amedrentar a los frágiles estudiantes de la UNAM; y así frenar las capacidades de culturizar a las diversas generaciones que ha preparado nuestra institución académica sustentada siempre en la autonomía del pensamiento y de las ideas

Pero reflexionemos… ¿A quién le estorba o le molesta que esto así suceda? ¿A quién le favorece que las próximas generaciones no tengan el espacio para ejercer a plenitud su posibilidad de prepararse para ser motores de desarrollo intelectual y académico de la sociedad mexicana? ¿Quiénes se benefician y dónde están los secuaces que pagan todo esto y a qué intereses sirven? Muchas preguntas que no tienen respuesta, estimado lector, pues las autoridades encargadas de resolverlas están más preocupadas por su futuro inmediato que por solventar los asuntos prioritarios de la CDMX. Sí, adivinó usted, el Jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, le ordenó a su procurador, Eduardo Garrido, investigar y resolver, pero éste anda en quién sabe qué cosas. Así, la ciudad sigue de cabeza en seguridad y justicia, con asaltos a transeúntes, automovilistas y casas habitación por doquier.

Ya paró la UNAM 48 horas para manifestar su rechazo y disgusto a la violencia, los alumnos decidieron reaperturar sus clases y con madurez retomar la senda del conocimiento. Pero, ¿quiénes atentan contra la Universidad so pretexto de defenderla? Reitero, ¿quiénes son los que históricamente han paralizado y se han beneficiado con puestos en la Administración Pública Federal y local? Los nombres están a la vista de todos.

Fue en 1968 un pleito entre estudiantes de las vocacionales 2 y 5 jugando “tochito” con los de la Preparatoria Isaac Ochoterena, azuzados por porros y la represión policiaca, lo que detonó el movimiento estudiantil más importante de la segunda mitad del siglo pasado, que costó la vida a decenas de estudiantes y el rectorado a Javier Barros Sierra.

En 1999, la UNAM vivió otra huelga que la paralizó, provocada por el rector Francisco Barnés de Castro al pretender imponer un reglamento general de pagos, incluso en la que participaron grupos como el Frente Popular Francisco Villa, la Sección X del SNTE, SME, STUNAM y el SITUAM, además el EZLN y su comandante Marcos, y diversas instituciones educativas. Para evitar que los alumnos perdieran su semestre, se implantó el sistema de “clases extramuros” en Universidades y oficinas privadas que, por supuesto, los “ultras” con violencia interrumpían.

El entonces presidente de Coparmex, Alberto Fernández Garza, propuso cerrar a la UNAM y otorgar becas en el extranjero a sus alumnos. Así, seudoestudiantes realizaron daños al patrimonio cultural de la UNAM, con pintas a los murales de Siqueiros, quemaron oficinas, robaron documentos y mobiliario de Rectoría y diversas instalaciones; la Iglesia solicitó mano dura contra los integrantes del CGH; nueve largos meses duró esta huelga que logró la destitución de Barnés de Castro y el arribo de Juan Ramón de la Fuente. Este paro consiguió que siguiera la gratuidad de sus servicios educativos, pero también un desprestigio que remontaron de la Fuente, José Narro y ahora Enrique Graue.

Los apetitos de los ultras de derecha y de izquierda siguen siendo enormes y peligrosos (anarquistas, yunques, fascistas). ¿Será que los ultra de izquierda están disgustados con el presidente electo, AMLO, por estar “de facto” gobernando con visión de estadista al combinar políticas de austeridad y desarrollo social con apoyos del sector privado?; por ello, qué bien la reunión del rector Graue con el presidente electo, López Obrador, quien se manifestó porque todos los actores indeseables de la UNAM “saquen las manos”. Cierto… Graue debe permanecer en la UNAM, pero debe mirar hacia adentro de su equipo de trabajo, pues a veces el enemigo está en casa…

¿O no, estimado lector?

 

Presidente del Congreso Nacional de la Abogacía

juancarlossanchezmagallan@gmail.com