Apoyo a la UNAM

Armando Salinas Torre

ARMANDO SALINAS TORRE

Las palabras se las lleva el viento, y lo que requiere la UNAM son acciones concretas. La experiencia internacional nos enseña que las instituciones de educación superior tienen un papel fundamental como impulso de crecimiento y desarrollo nacional, más que resultado del mismo, en cualquier país del mundo

Nuestra máxima casa de estudios cumple innumerables funciones en beneficio nacional. Por ejemplo, del mayor acceso de la población a la educación pública, ya que, conforme al informe de labores del rector de 2018, la matrícula del ciclo escolar 2017-2018 en las 121 carreras que ofreció la Universidad ascendió a 204 mil 191 alumnos, de los cuales 46 mil 749 son de primer ingreso y 157 mil 442 de reingreso.

El posgrado de la Universidad ofrece 41 programas, organizados en 92 planes de estudio —56 de maestría y 36 de doctorado—, además de 246 especializaciones; de ellos, 107 están acreditados en el Padrón del Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Conacyt. La matrícula del ciclo escolar 2017-2018 en los tres niveles es de 30 mil 310 alumnos, de los cuales 11 mil 684 son de primer ingreso y 18 mil 626 de reingreso. Destaca la participación de las Especialidades Médicas, con una matrícula de 11 mil 93 alumnos, de los cuales tres mil 910 son de primer ingreso y siete mil 183 de reingreso. Se han entregado siete mil 812 grados; se gestionaron y entregaron 443 cédulas profesionales de posgrado; se emitieron nueve mil 167 certificados.

A través del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT), se asignaron 381 millones de pesos a mil 846 proyectos, incluyendo 736 nuevos y mil 110 renovados, adscritos a 80 y 83 entidades académicas, respectivamente. En el total de estos participaron nueve mil 191 miembros del personal académico, más nueve mil 349 estudiantes.

El reporte de las cifras podría llevarnos el espacio de varias colaboraciones, el punto a destacar es la extraordinaria labor que hace esta institución, que aporta y puede aportar mucho más al desarrollo nacional en la medida en que también se le proporcione un mayor apoyo.

Las carencias y necesidades de nuestro país no nos permiten darnos el lujo de perder el tiempo en conflictos personales sobre una institución tan importante como para permitir que se le trate como un botín político.

Se debe condenar y señalar cualquier intromisión externa en la vida universitaria, así como también se hace un llamado a las propias autoridades universitarias para actuar con todo el caudal de conocimiento que la propia casa de estudios genera. La sensibilidad e inteligencia de su comunidad deben ser aprovechadas por las propias autoridades en la atención de los problemas que padece la propia universidad.

Si bien se demanda un respeto a la autonomía universitaria, también se demanda una corresponsabilidad de todos aquellos que pueden y deben aportar para que una institución tan comprometida con el país, como es la UNAM, cumpla la misión que realiza y que podría incluso mejorar si se le proporcionara mayor apoyo en todos los sentidos.

Es inaceptable y condenable, desde cualquier perspectiva, que alguien haya enviado golpeadores a una institución de educación superior. El caso no se sitúa sólo en un tema de porros, sino de las formas en que se desarrolla la vida universitaria, en el que las autoridades, plantel docente, estudiantes y, en general, toda la comunidad universitaria, debe desempeñarse haciendo realidad los valores de la institución.

El respeto, el compromiso, la honestidad, la dedicación y esfuerzo que la UNAM inspira en sus integrantes se deben vivir plenamente, por lo que no hay cabida a conductas que pongan en riesgo esta convivencia y desempeño universitario.

Quienes ahora pueden apoyar esta institución en forma abierta y pública para beneficio nacional deben hacerlo sin reservas ni negociar nada que afecte ni atente contra los valores de la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

Abogado postulante

Twitter: @asalinastorre