¡Ay, Dios! Durante el puente vacacional, en lugar de ponerse su traje de baño y bronceador, el presidente Andrés Manuel López Obrador se puso muy bíblico en su cuenta de Twitter.

Templo Mayor

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El viernes retomó el Sermón de la Montaña con aquello de “bienaventurados los pobres, los humildes, los que lloran, los que padecen de persecución, los que tienen hambre y sed de justicia”. Nomás le faltó decir: “porque de ellos será la Cuarta Transformación” Pero el Sábado de Gloria, amaneció más bien con ira nivel Dios del Antiguo Testamento, llamando a quienes critican su memorándum educativo “sepulcros blanqueados”, por aquello de que están muy limpios por fuera, pero llenos de mugre por dentro.
El asunto es que si ahora La Biblia va a estar por encima de la Constitución, no van a alcanzar el infierno ni las cárceles para todos aquellos que pecaron en Cuaresma comiendo coctel de camarón, almejas vivas y ostiones a la diabla, pues el Levítico clarito prohíbe consumir mariscos.
Pero, sobre todo, López Obrador debería tratar de serenarse y dejar de inventarse adversarios, porque ya lo dice la Primera Epístola de Juan: “El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está aún en tinieblas”. Y no se refiere a la CFE.

** Quien seguramente se mordió la lengua fue Napoleón Gómez Urrutia cuando dijo que con la reforma laboral se acabó el charrismo sindical.
Lo dice quien lleva 17 años como líder del sindicato minero, cargo que heredó de su padre, Napoleón Gómez Sada quien se aventó nomás ¡40 años! como dirigente.
Quien presume que se acabó el charrismo es el mismo que acaba de recibir la toma de nota de la Secretaría del Trabajo para la creación de su propia central obrera: la Confederación Internacional de Trabajadores, que integran nomás 10 federaciones y 150 sindicatos.
Pero, bueno, según Napito ya se acabó el charrismo.
Nomás le faltó montarse en su caballo, sacar su guitarra y luego irse cantando una de Jorge Negrete.

** Se acaba la Semana Santa y todo indica que los legisladores federales enfrentarán la cruda vacacional a partir de mañana 22 de abril.
Contando este lunes, les quedan nueve días para que se termine el periodo ordinario de sesiones y la lista de pendientes es laaarga y complicada.
Pero, sin duda, los dos asuntos más urgentes son la aprobación de la reforma educativa en la Cámara de Diputados y la ratificación de la reforma laboral en el Senado. Y, a como van las cosas, nomás no se ve cómo van a cumplir con los tiempos.