Canadá va por Netflix y busca artistas mexicanos

Jonathan Ruiz Torre

Parteaguas

Parteaguas /JONATHAN RUIZ
Netflix

Es muy suave. Si la presionan con los dedos les manchará las yemas con tonos púrpuras.

La grana cochinilla, un bicho que vive como parásito en los nopales y en parte porque habría servido a Van Gogh para pintar algunos rojos en sus cuadros, la semana pasada atrajo la mayor atención de la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda.

Esa misma semana recibió aquí a su contraparte canadiense, Mélanie Joly, quien trae otro discurso. Ella habla de un trato que hizo con Netflix por 500 millones de dólares en inversiones en su país y de que quiere traer cantantes a México porque los connacionales están vueltos locos por Spotify. Ella no lo mencionó, pero estoy seguro de que por estas tierras mucha gente escuchó a un tal Justin Bieber que es canadiense e interpretó en remix una canción llamada Despacito. Muchos pagaron por escucharla.

Esta es una columna de negocios. Por eso concentrémonos en Joly, ministra de Patrimonio Canadiense, quien vino a Polanco al encuentro Women’s Forum México 2017.

Es una funcionaria cuyo encargo es defender la cultura de su país y que trae estos datos en la cabeza:

El sector de la cultura y el arte provee de 630 mil empleos a Canadá y genera al país un ingreso anual de 54 mil millones de dólares.

Es dinero producido por cine, pintura, pero incluye arquitectura, diseño, animación, moda y producción de realidad virtual, realidad aumentada, videojuegos. Y Joly quiere que ustedes los conozcan.

Es una gran oportunidad para quien produce arte allá, pues el gobierno de ese país liberó Creative Canada, un plan que incluye acceso a un fondo de mil 260 millones de dólares canadienses para que industrias creativas puedan hacer economías de escala e innovar. Incluso los aspirantes a ‘youtubers’ pueden ser considerados.

México puede subirse a la grúa. Durante la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los mexicanos protegieron su petróleo; los canadienses, la industria creativa.

Joly quiere que esa industria siga libre de aranceles pese a la negociación del Tratado que esta semana retomará su agenda y sugiere que gente de Montreal o Toronto haga proyectos conjuntos de producción de películas animadas y videojuegos con diseñadores artistas de la Ciudad de México o de Guadalajara, por ejemplo.

Pensémoslo un poco. Sólo hay un artículo que hoy cargamos siempre, además de las llaves o la cartera. El celular convive más con la gente que los amigos o la familia y la relación sólo va a crecer. La oferta de juegos, música, películas por las que pagamos a través del aparato aumentará.

Un pequeño receso: estuvo también en el Women’s Forum Esther Wojcicki, una extraordinaria profesora que invitó a los mexicanos a fortalecer las habilidades de sus hijos, en lugar de forzar a sus hijos a adquirir habilidades comunes. Sus tres hijas avalan resultados. Una de ellas, por ejemplo, dirige el exitoso YouTube, de Google.

Wojcicki resaltó cuatro características para sociedades que avanzarán en el mundo de la cuarta revolución industrial que entrega a la gente lo que quiere cuando lo quiere y como lo quiere: la colaboración, la comunicación, el pensamiento crítico y la creatividad. Las cuatro ces, las llama ella.

Hasta antes de la llegada del primer ministro Justin Trudeau y de su ministra de Patrimonio Canadiense, Joly, los mexicanos tenían posibilidades relativamente similares a las de los canadienses para ganar terreno en el negocio de las industrias creativas de la nueva era.

Ellos acaban de dar un brinco. Lo recomendable es que acá dejemos un rato la grana cochinilla en paz y mujeres y hombres busquemos nuestro lugar en los celulares del mundo, con productos de los mexicanos más creativos.

Twitter: @ruiztorre