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Empoderamiento Militar
Sobre la discusión de la Guardia Nacional al parecer culminará con su aprobación, o al menos así lo pronostican los expertos en el tema. Esta acción simboliza el inicio del empoderamiento de las fuerzas militares, pues en Milenio, el periodista Carlos Puig, escribe que: “hoy pienso que habrá Guardia Nacional. Creo será aprobada y creada a pesar de la evidencia, de lo que saben todos los que la han estudiado. De todas las opiniones de expertos, de todos los riesgos que ello implica, de las advertencias de organizaciones internacionales; en fin. En contra de todo eso habrá una guardia nacional militar y militarizada. La habrá porque lo dijo López Obrador. La habrá porque su gabinete y sus operadores políticos tienen que cumplirle. La habrá porque eso quiere el Ejército y la Marina, la habrá porque mirado el país desde lo electoral, los aplausos y los votos que se necesitan en el futuro es lo que más reditúa; y sí, frente a la población el Ejército y la Marina tienen mayor respeto que cualquier policía. Habrá Guardia Nacional porque a veces en el fondo y otras en la superficie los gobernadores, en su mayoría, adoran la idea de la Guardia Nacional que los releva de responsabilidad en el más grave de sus problemas. Tendrán a alguien a quien culpar y serán otros los que se verán obligados a dar explicaciones cuando suceda la próxima tragedia o cuando no cese la que ya vivimos […]. Habrá Guardia Nacional tal y como la quiera la 4T, aunque quede claro que el ejercicio de esos días al que llamaron parlamento abierto resulte una simulación donde por 10 minutos todo mundo puede ir a decir lo que quiera para que se haga lo que López Obrador quiere y sus delegados en el Congreso ya le prometieron. Y habrá Guardia Nacional no solo porque así lo quiere López Obrador, sino porque durante los últimos 12 años la mayoría de los gobiernos anteriores, el federal y los locales, abandonaron la tarea de construir policías serias, confiables. Porque a los pocos que hicieron su tarea[…] nunca les redituó en votos inmediatos”.

Sobre la posibilidad de otorgar más poder a las fuerzas militares en el Excélsior, el periodista especializado en temas parlamentarios, Francisco Garfías, escribe que: “el reciente anuncio de AMLO sobre que los militares no sólo van a construir el aeropuerto civil de Santa Lucía, sino que, además, lo van a administrar, confirma los temores expresados por el ombudsman, Luis Raúl González Pérez, en su último informe de labores ante el Congreso. El titular de la CNDH está convencido de que otorgarles potestades para que asuman tareas que no son de su competencia ‘es una apuesta arriesgada para la democracia y la institucionalidad’. ¿Por qué el ombudsman considera que es una apuesta arriesgada? ‘Una vez que transcurra la emergencia va a ser difícil que devuelvan esas potestades a las instituciones civiles’, dijo. No ignoro la gran deuda de los mexicanos con el Ejército y la Marina en el combate al narcotráfico. Estoy consciente de que están mero arriba en el índice de confianza ciudadana […]. Las palabras del ombudsman en su informe regresaron a mi mente durante la sesión matutina del Parlamento Abierto convocado por el Senado para llevar a cabo el análisis del proyecto sobre la Guardia Nacional. Más allá de las posturas conocidas de los distintos grupos parlamentarios […], aquello se convirtió en el debate de uno contra tres ponentes. Era Julio Sabines Chesterking, maestro en seguridad nacional, hijo del ex Gobernador de Chiapas, contra todos los demás: Sergio López Ayllón, director del CIDE; Álvaro Vizcaíno Zamora, extitular del Sistema Nacional de Seguridad Publica, y el activista Santiago Corcuera Cabezut. Sabines fue el único que dijo ‘sí’ a la integración de ese híbrido cívico-militar que AMLO quiere crear para combatir el crimen y la violencia. López Ayllón enfatizó que la Guardia debe ser ‘inequívocamente civil’. Vizcaíno enfatizó que, tal como viene en la minuta de la Cámara de Diputados, ‘se asemeja al modelo venezolano; y Corcuera de plano dijo que ‘no es un cuerpo policial, es militar’”.

En torno al debate de esta iniciativa en Milenio, su columna de trascendidos Trascendió, asegura que: “ayer en el foro para revisar la Guardia Nacional quedó claro que los diputados no hicieron su trabajo, porque más allá de estar a favor o en contra, especialistas como Sergio López o Santiago Corcuera demostraron comparativamente que más de tres artículos se contraponen entre sí. Hasta en Morena están convencidos de que se deberá modificar la minuta y la bancada de Ricardo Monreal lo que espera es que el Secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, entregue la propuesta de ley secundaria que dijo tener, pero que nadie conoce”.

En tanto, en otro ángulo sobre la guardia nacional en El Universal, su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “difícil de creer, nos dicen, pero el tema de la cancelación del presupuesto para las estancias infantiles está pegando en la línea de flotación de las negociaciones de la reforma constitucional para la creación de la Guardia Nacional. Nos comentan que el coordinador parlamentario de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, hace toda clase de maniobras para conseguir los votos pero la negativa del gobierno federal a reponer el gasto para las estancias ha complicado el cabildeo. Nos hacen saber que este tema es de vital importancia para que pueda avanzar la aprobación de la Guardia Nacional. Sin embargo, los partidos de oposición no encuentran eco en sus propuestas y la defensa de proyectos. Parece, nos indican, que al gobierno de Andrés Manuel López Obrador se le olvida que sin los votos del PAN, PRI, PRD o MC las reformas estructurales no tendrán la mayoría calificada, y por lo tanto, podrían quedarse en la congeladora legislativa”.

Las mañaneras
La conferencia matutinas del Presidente Andrés Manuel Lopez Obrador han sido señaladas en diversas ocasiones de ser sólo una forma de controlar la agenda de los medios de comunicación, de la misma forma que se crtica que estas se realicen todos los días, pues esta acción resulta innecesaria pues por momento se vuelve un ejercicio repetitivo. Por ello en Milenio, el periodista Carlos Marín, escribe que: “ya que en estrategia precisa ni motivo claro, las ruedas de prensa de Andrés Manuel López Obrador […] corren el riesgo de volverse puro bla bla bla y ser cada vez menos dignas de tomar tan en serio como corresponde a los asuntos relevantes de cualquier gobierno.  Hace varias semanas afirmé aquí que el Presidente habla más y se le entiende menos, aunque transmite muy bien su mensaje sustantivo: pasar a la historia con el rango de los próceres emblemáticos y como impulsor de la machacona cuarta transformación. Lo inexplicable es que se exponga todos los días, tanto por lo variado y superficial de los temas que aborda como por las casi nulas contribuciones de quienes se hace acompañar, en las que sobresale su patético silencio […]. Y repite temas no resueltos en términos de comunicación. Las giras las utiliza para dar a conocer un programa social y menos del cinco por ciento de las veces es noticia importante […]. Muchos secretarios van pero no hablan. El de la Sedatu fue solo para decir que gana menos que su antecesora y es todo lo que ha dicho en los primeros 73 días de gobierno. Luis Estrada Straffon disecciona y hace añicos el uso de las redes sociales del gobierno federal y observa: ‘Lo que vemos es una ausencia selectiva y poco estratégica de los secretarios al hablar y el poco impulso que tiene el Presidente en hacer valer su voz para fijar la agenda…’”.

Nuevos espacios
Las personas de la tercera edad, son uno de los sectores que presenta mayor problema para conseguir empleo, por lo que la apertura de espacios para ellos en el mundo de la aviación es una buena noticia. Al respecto en el diario Reforma, su columna de trascendidos Templo Mayor, asegura que: “que en sus constantes viajes en líneas aéreas comerciales, Andrés Manuel López Obrador tomó nota de algo que le agradó: que en la mayoría de los vuelos, al menos un integrante de la tripulación era casi de la tercera edad. Y que al preguntar la razón, se enteró que hay un programa del sindicato de sobrecargos, que encabeza Ricardo del Valle, que promueve, precisamente, abrirle espacios a la contratación de adultos mayores, muchos de los cuales estaban en el desempleo tras la desaparición de Mexicana. Y al parecer pronto habrá un encuentro entre el mandatario y el líder sindical, para darle vuelo a ese tipo de ideas que le den nuevas oportunidades a las cabecitas blancas.”

Nuevos partidos
En fechas recientes diversos actores políticos han hablado acerca de la posibilidad de crear nuevos partidos políticos, bajo el argumento favorecer la democracia y dar a los ciudadanos más opciones para elegir. Sin embargo este argumento es refutado en Milenio, el periodista, novelista e historiador Héctor Aguilar Camín, escribe que: “siempre creí que los muchos partidos eran una debilidad, más que una fortaleza, de la democracia mexicana. Bajo la coartada de la pluralidad se colaron al ruedo partidos que no representaban nada o que representaban solo a un puñado de políticos profesionales en busca de financiamiento público […]. Tengo la impresión de que la generosidad para dar entrada a tantos partidos fue, en sus inicios, allá por 1978, una astucia del PRI, entonces el partido dominante. Le convenía al PRI-gobierno que su oposición se fragmentara en vez de unirse. ‘Entre más sean, menos serán’, me dijo alguna vez un priista legendario, a propósito de la proliferación inexplicable de diarios y revistas […]. En vez de buscar el amparo y el fortalecimiento de lo que hay, quieren crear nuevos fragmentos. Parecen no haber tomado nota del costo que tuvo para los partidos grandes ir divididos frente al ascenso de Morena, la forma en que se hicieron más vulnerables peleando y debilitándose entre ellos, como hizo el entonces Presidente Peña con el candidato del Frente, Ricardo Anaya. Está claro hoy que se le pasó la mano al entonces Presidente y acabó dándole a López Obrador una victoria enorme que seguramente no deseaba. La lección de 2018 para viejos y nuevos partidos es la misma: ‘Entre más sean, menos serán’”.

Adiós al dispendio
Por otro lado en el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “el glamour institucional también le costaba al erario. Y también se acabó. La fotografía presidencial del pasado sexenio costó poco más de dos millones de pesos en la sesión, impresión, montaje y reproducciones. De acuerdo con solicitudes de información al Inai, la sesión del ex residente se realizó el 29 de diciembre de 2012 y estuvo a cargo de Héctor Armando Herrera Peralta. Sin embargo, la nueva administración rompe con una tradición de 84 años y esa foto oficial presidencial dejará de lucirse. Imagínense: en la información se detalla el pago de 141 mil 984 pesos para Óscar Parra Espinosa, a mediados de 2012, por el servicio ‘especializado’ de fumigación de obras de arte. Demasiado glamour para un país como México”.