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“EL MÉXCO POSREVOLUCIONARIO”.

Constantino Aguilar Aguilar
(Segunda parte)
Hay que reconocer que el Estado posrevolucionario mexicano nació en 1920. A partir de esa fecha asumió el poder una clase media distinta social, política e ideológicamente al grupo carrancista, sin vínculos ni posturas porfiristas. El poder de estas nuevas clases medias partía de su alianza con los sectores populares del país. Con toda esta alianza no implicaba que el Estado mexicano posrevolucionario fuera radical, pues las clases medias que habían alcanzado el poder durante la rebelión aguapriestistas también pactaron con los alzados contrarrevolucionarios, quienes representaban a diversas elites regionales y con algunos sectores políticos exporfiaristas, quiénes pudieron regresar del exilio.
A partir de la derrota de madero y aniquilado a Villa y Zapata el antiguo poder perdió la capacidad de gobernar y la cabal destrucción del Estado en el año de 1914. Estas circunstancias permitieron que se creara en el país, una burocracia político-militar, que tardaría varios años para estar en posición de la reestructuración del Estado.
“Desde el 6 de enero de 1915 el movimiento constitucionalista supo adoptar los objetivos de la lucha campesina y garantizar con ello su triunfo sobre la insurrección agraria, pasando por la legalización de esos objetivos en la constitución de 1917 y la manipulación de la mayor organización sindical dirigida por Morones, hasta la creación del PNR(Partido Nacional Revolucionario, que posteriormente se convirtió en PRM y después en el actual PRI”) por Plutarco Elías Calles en 1929( con su Maximato y Comisión Nacional de Irrigación); esa burocracia política militar fue la única fuerza política que pudo instrumentar la reestructuración de un Estado Nacional”(Carlos Pereira).
Hay que destacar, que después de siete años de guerra civil, la coalición Carranza-obregón organizó en la carta de 1917 un nuevo modelo político-económico-social capitalista, incluía evidentes de nacionalismo. Vale la pena mencionar que tanto Álvaro Obregón como Calles, con base en el constituyente de Querétaro, crearon los cimientos para la formación de las instituciones que detonarían el futuro desarrollo moderno capitalista de México(A. Córdova).
En suma, la revolución mexicana se desarrolló en un sentido capitalista, pero no fue la burguesía la que directamente dirigió el proceso, ya que las decisiones últimas del poder se hallaron en manos de una burocracia político-militar, que al manipular a las clases dominadas previamente derrotadas mediante la satisfacción de demandas parciales, las utilizó para negociar con las clases dominantes y con EU.