IVM: el género en alerta

Rafael Perez Cardenas

DE RAZONES Y PASIONES

Lo que en una sociedad medianamente organizada y con una estructura jurídica eficiente en materia de derechos humanos hubiera sido un escándalo, en Veracruz,  la integración del Instituto Veracruzano de las Mujeres (IVM), sólo alcanzará para un vergonzoso caso de ineficiencia y pago de favores políticos, y de paso, controlar a un organismo que representaba un verdadero contrapeso a la omisión institucional en materia de violencia contra las mujeres.

Si alguien puso la Iglesia en manos de Lutero, ahora el gobierno estatal está poniendo derechos, libertades y la defensa de las víctimas en manos de personajes ligados a la ultra derecha. Las nuevas aspirantes a integrar el Consejo Consultivo del IVM no sólo desconocen los temas del Instituto, sino que son fieles activistas de organizaciones afines a grupos religiosos que luchan, paradójicamente, en contra de lo que defiende la institución. Así de absurdo.

Ahí van los pelos de la burra –más bien, el semoviente completo-. Amalia Delong Tapia, protagonista de las revistas del corazón y las buenas costumbres, ha sido parte de comités de apoyo para trabajo asistencial. No tendría nada de malo si no fuera porque ha sido la presidenta en Veracruz de una organización llamada Cefim, misma que tiene delegaciones en varias partes del país. Cada año ella las integrantes de esta organización organizan un evento con nombres prometedores como “La mujer del futuro” o “El empoderamiento de las mujeres”. Todo es una especie de altruismo ficción que sólo le genera rentabilidad social… y electoral.

El rostro oculto de Cefim es que a la hora de las elecciones, curiosamente, transforman el altruismo en adoctrinamiento para operar una eficiente estructura de movilización y acarreo de mujeres de colonias populares y localidades marginadas o indígenas. En sus eventos suelen entregar un lunch y las ponen a rezar antes de iniciar, para luego hablar de cuestiones religiosas y el papel de las mujeres en el hogar. No hay que ser sabios para adivinar en que será ocupada la estructura del IVM.

Balkis Yara Montufar Castro da conferencias sobre “sé feliz en tu espacio de trabajo”. A su vez, Minerva Cobos Lucero es otra persona acostumbrada a la exposición mediática. A ella la postuló el observatorio ciudadano por la equidad de género del estado de Veracruz, pero si se revisa el historial de la organización, resulta que es la única mujer, el resto de los vicepresidentes son hombres. Ha sido criticada por su férrea defensa del producto desde la concepción bajo el genial argumento de que “el ADN es único e irrepetible y que hay que conservarlo”.

Otra de las inscritas es Lizette García Macías, subdirectora de coordinación, capacitación y evaluación de oficialías y servicios del registro civil del estado. También está Adela Elizabeth Morales Méndez, quien fue enviada como directora del registro civil en Tuxpan al inicio de esta administración estatal, pero al alcalde no le gustó la forma en que le fue impuesta. Luego de semanas de conflicto, tuvo que aceptar la propuesta hecha desde Xalapa. Su postulación al Consejo Consultivo del Instituto contraviene la disposición de que funcionarias públicas no podrán formar parte del Consejo ya que se trata de un organismo ciudadano. Y así le podemos seguir.

También se han postulado a aviadoras de otras dependencias, como el caso de Graciela Elizabeth Nani González, quien cobró varios meses sin trabajar en la Conagua, cuando entonces la esposa de Abel Cuevas Melo era la titular.

Aunque en la convocatoria fueron más cuidadosos, porque no registraron a ninguna militante formal del PAN, basta buscar un poco en sus antecedentes para entender cuál es el verdadero propósito de  reestructurar completamente al organismo. A pesar de haber sido postuladas por alguna institución educativa –privadas, por cierto- u organizaciones como el Observatorio Ciudadano por la Equidad de Género, resulta que son panistas de ultra derecha.

Grupos de mujeres que siguen luchando en defensa de los derechos y libertades de las mujeres han dicho que si el IVM no tiene una directora capaz, no va a vigilar los avances de la alerta de violencia de género, por lo tanto no va a cuestionar la falta de resultados. Tampoco va a exigir la aplicación de los presupuestos; esto explicaría la urgencia de expulsar -en las peores condiciones posibles- a las antiguas integrantes del Consejo, porque el IVM tiene un papel fundamental en el tema de las alertas-

Por ejemplo, en la segunda alerta, la de agravio comparado, Veracruz está en el periodo de 6 meses para su cumplimiento, mismo que se vencerá en algunas semanas. En este caso, el Estado tiene la obligación de garantizar la interrupción del embarazo -dentro de los primeros tres meses de la gestación- solo porque las mujeres lo pidan, y permitirla después de los tres meses cuando haya violación, malformaciones, riesgo de vida para la madre e inseminación artificial no consentida, más las causales adicionales que recomendó CONAVIM.

Pero con el perfil conservador y de derecha de sus integrantes, no va a cuestionar que se tenga que cumplir y si se emite la declaratoria, pues tampoco va a vigilar que se cumpla. En consecuencia, ejercerán una violencia institucional por la omisión de sus obligaciones.

La ignorancia, negligencia y perversa intención de dar marcha atrás a lo que se había avanzado, mantendrá a Veracruz en el mapa de la violencia de género. Lo que se ha hecho no es cosa menor y de eso se conocerán las consecuencias en poco tiempo.

Mientras tanto, el género deberá estar en alerta

Las del estribo…

  1. La información financiera delicada y sustancial “que perjudica a Veracruz y a los veracruzanos” que ha ofrecido el diputado perredista Sergio Rodríguez Cortés luego de su destitución como Presidente de la Comisión de Hacienda del Congreso, contrastará con filtraciones oficiales donde se conocerán sus pecados más oscuros. La pus empieza a brotar por todas partes.
  2. Resulta que la supuesta fractura de un puente vehicular en Xalapa –y que se convirtió en noticia viral en pocos minutos-, no fue otra cosa que una broma de mal gusto de un facebuquero. Al final sólo fue un verdadero socavón para algunos medios e internautas. Ahora la guerra política se dirime en las redes sociales.