Juguemos a la sucesión en Veracruz (2ª parte)

Bernardo Gutierrez Parra

Desde el Cafe

Si en Morena hay ocho aspirantes a gobernar Veracruz, la oposición conformada por el PAN, PRI, PRD y eventualmente Movimiento Ciudadano cuenta con doce; seis del PAN y seis del PRI. El PRD no tiene a ninguno y Movimiento Ciudadano no se ha movido.

El 13 de marzo escribí: “Por el PAN casi todos los aspirantes son gente de Miguel Ángel Yunes Linares principiando por sus hijos Miguel Ángel y Fernando; le siguen su nuera Patricia Lobeira; la diputada federal Josefina Gamboa Torales y la senadora Indira Rosales San Román. El único ajeno a esa caballada es Julen Rementería del Puerto”.

También agregué: “Por el PRI los aspirantes son Marlon Ramírez Marín, Anilú Ingram Vallines, Lorena Piñón, Cirilo Vázquez Parissi, Juan Manuel Diez Francos y José Francisco Yunes Zorrilla”.

Hasta fines de abril el senador Julen Rementería era el panista con más posibilidades de alcanzar la candidatura. Pero el 4 de mayo todo cambió cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, refrendó el triunfo de Federico Salomón Molina como líder estatal del PAN, lo que devolvió el control de ese partido (aunque no todo) a Miguel Ángel Yunes Linares.

Fiel a la familia, el exgobernador no querrá otro candidato que no sea uno de sus hijos o su nuera. Y si ninguno le cuadra a la dirigencia nacional del PAN tiene las opciones de la diputada Josefina Gamboa o la senadora Indira Rosales.

¿Y Julen Rementería?

Julen era la carta fuerte de Joaquín Guzmán Avilés y los panistas tradicionales, pero con la derrota que le propició el Trife, el nativo de Tantoyuca se quedó sin la presidencia y el senador en automático cayó al precipicio, ¿o acaso alguien piensa que Yunes Linares le dará la mínima esperanza?

Ya puedes apuntar desde ahora lector, como propuesta del PAN para su alianza con el PRI, PRD y eventualmente con MC a Miguel Ángel Yunes Márquez.

¿Qué posibilidades tiene de ganar la candidatura? Eso ya es otro cantar porque tiene una orden de presentación ante una autoridad judicial a la que no le ha hecho caso y por ahí lo pueden torcer. Además, dejó mucho qué desear en el renglón de la seguridad cuando fue alcalde de Boca del Río. Y si por algo están clamando los veracruzanos es por seguridad.

Por otra parte, el PAN veracruzano está dividido en dos; si una mitad la tiene Yunes Linares, la otra la ostentan Joaquín Guzmán, Jessica Lagunes, Othón Hernández Candanedo, los Rementería y los Serralde que le harán la vida pesada al choleño. Incluso pueden negociar su capital político, que no es cualquier baba, con otro candidato opositor.

Es decir, no todo será coser y cantar para Yunes Linares y familia.

De los seis aspirantes del PRI, cercanos al diputado Marlon Ramírez Marín me dijeron que el excelente trabajo que está realizando en el Congreso local lo encamina a una senaduría más que a la candidatura por la gubernatura. “Aspira seguir sirviendo a los veracruzanos desde el Senado y lo demás vendrá cuando tenga que llegar”, fue el comentario.

Anilún Ingram Vallines tiene todo para ser candidata: inteligencia, carisma, don de gentes, conoce las carencias de Veracruz y la manera de resolverlas, pero… tendrá que esperar a lo que resuelva su partido.

¿Qué posibilidades tendría de ganar la gubernatura si logra la candidatura? Muchas; sobre todo si Morena postula a la zacatecana Rocío Nahle.

La legisladora federal Lorena Piñón es otra priista en la lista de aspirantes, pero tiene los pies bien firmes en la tierra. Hay quienes la ven como la próxima dirigente estatal del PRI o como presidenta municipal de su natal San Rafael.

Cirilo Vázquez Parissi, alcalde de Cosoleacaque, no tiene otra posibilidad que seguir gobernando en su municipio.

Quien sí tiene posibilidades es el munícipe de Orizaba Juan Manuel Díez Francos que ha transformado esa ciudad. Su problema es que su trabajo como alcalde (que ha sido reconocido internacionalmente), poco se conoce en la entidad. “Le hace falta cacarear el huevo en todo Veracruz”, coinciden los analistas.

El legislador José Francisco Yunes Zorrilla, es sin duda la baraja más fuerte que tiene no sólo el PRI sino todos los partidos de oposición. Fue alcalde en su natal Perote, ha sido diputado local y federal, presidente de su partido, senador de la República, es un político preparado egresado del ITAM y con sobrada experiencia en administración pública.

Es el único aspirante que cuenta con 500 mil votos cautivos que son los que obtuvo en 2018. Si paradójicamente no lo ayudaron a ganar, son 500 mil fieles que volverán a votar por él y que no los tiene ninguno de los 19 aspirantes restantes.

¿Y qué con Miguel Ángel Yunes Márquez que obtuvo 1 millón 400 mil sufragios en esa elección? Que ninguno de esos votos es cautivo; todos se los compró su papá.

Todo indica que la lucha por la candidatura de la oposición se centrará en dos aspirantes: Miguel Ángel Yunes Márquez y José Francisco Yunes Zorrilla. El primero es el rudo, el que no se deja, pero dejó Boca del Río más insegura que cuando la recibió. Y el peroteño es más político, cerebral y conciliador. Sabe dónde le duele a Veracruz y tiene el remedio contra esos males. Un ejemplo es que hace cuatro años presentó como candidato el mejor proyecto contra la inseguridad. Y si tiene oportunidad de llevarlo a la práctica inhibirá mucho el flagelo de la violencia.

En síntesis lector, si el candidato a la gubernatura es Miguel Ángel hijo, muy probablemente Morena repetirá su triunfo del 2018. Pero si es José Francisco, es casi un hecho que gane la elección y Veracruz se reencuentre con la seguridad, el crecimiento económico y hasta la alegría de que gozó antes de que le cayeran encima Miguel Alemán, Fidel Herrera, Javier Duarte, Miguel Ángel Yunes Linares y Cuitláhuac García.

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