La última cena

Pepe Grillo

Pepe Grillo

El miércoles pasado, hace en verdad apenas unas horas, el vocero presidencial y coordinador de la Comunicación Social de la Cuarta Transformación, sorprendió con un concepto novedoso: creó, con la simple soltura de su verbo, el “ecosistema mediático mexicano”.

¡En la madre, bohemios!

De esa envolvente manera fueron agrupados sus anuncios durante la conferencia matutina del Presidente de la República, en el Palacio Nacional en torno de los medios y su relación económica con el gobierno, y el reparto de cuando mucho cinco mil millones de pesos dedicados a la propaganda gubernamental.

Desde la Darwiniana teoría de la evolución de las especies o el hallazgo de los hoyos negros en el universo, no se anunciaba tan pomposamente algo para determinar, a fin de cuentas, a quién se le afloja la hucha y a quien no; en cuál proporción y bajo cuales condiciones, ahora llamadas “criterios”.

Lo único incógnito es cuál es el criterio de los criterios.

La munificencia gubernamental en gastos de propaganda (a eso se reducen históricamente los motivos de la “Comunicación Social”), se inscribe en el amplio espacio de “el ecosistema mediático mexicano”, cuya democratización es tarea de este gobierno.

Como dirían en Francia, “pas mal”.

“…esto quiere decir, en otras palabras, —ha dicho Jesús, ahora del Gran Poder—, que debemos tener una sociedad democrática que tenga medios de comunicación que reflejen la diversidad, la pluralidad, la pluriculturalidad de este país y que eso sea acorde con la sociedad. Esta es una aspiración”.

Y dijo más:

“…el otro objetivo es documentar el impacto de las políticas públicas en la transformación de la realidad. Los informes periódicos que ya está llevando a cabo este gobierno, la rendición de cuentas diaria en esta conferencia, son maneras en las que se va dando una idea de cómo se va avanzando con las políticas públicas y se va transformando la realidad nacional”.

Pero en el fondo esta es una polémica con 167 años de vejez.

Revisemos:

“El gasto del gobierno en el sostén de los medios de comunicación se llamaba en tiempos de Francisco Zarco, “fomento de periódicos”. Era una forma directa de subsidio.

“Decía el gran Zarco en El Demócrata:

“… Hemos defendido la más amplia libertad de imprenta y hemos reclamado que se le deje la mayor independencia, porque deseamos que sea útil para el país y sirva para indicar una civilización adelantada en la República.

“Hemos indicado la medida que hemos juzgado más a propósito para remediar en su mayor parte los males que hemos indicado, y ha sido suprimir en los presupuestos la partida que se distingue con el nombre de “fomento de periódicos”, porque de los fondos públicos que se reúnen de las contribuciones, que se exigen al pueblo, pagar escritores que elogien los actos de la administración, que sean sus constantes defensores y den por opinión pública sus venales escritos, nos parece un acto criminal, un despilfarro que no debe prolongarse, porque destruye la dignidad de la prensa, corrompe la inteligencia, ataca la libertad de pensamiento y causa, tal vez, la deshonra del país y la de los gobiernos, que necesitan de cierta clase de defensores”.

Pero dejemos en paz a Zarco. Mejor leamos a Ramírez:

“… Queda prohibido, esto es explícito, queda prohibido hacer propaganda gubernamental para presionar, castigar, premiar, privilegiar o coaccionar a los comunicadores. Esto había sido una práctica del pasado. Nunca más va a ocurrir.

“Hemos leído algunas versiones de medios de comunicación hoy que hablan de que ha habido llamadas a redacciones o con directivos para presionar a los comunicadores, a la misma fuente que hoy está con nosotros y esto la verdad es que no son realidad.

“Este gobierno, y en particular la Coordinación de Comunicación Social, nunca hará ninguna recomendación informativa a los medios de comunicación ni recomendará a ningún periodista en el ejercicio de su profesión.

“Entonces, esto no es real, queremos señalar que, al contrario, que no, que está prohibido algún tipo de coerción o de presión a los periodistas”.

Mientras tanto, la ley de Comunicación Social duerme el sueño de los justos. Nadie sabe cuándo los legisladores de Morena la van a despertar.

Y para no incurrir en conflictos de interés, los espacios digitales del sitio “elcristalazo.com”, han decidido no establecer más relaciones comerciales con el gobierno.

Cuando las tuvo fue bajo contratos visibles, auditables y fiscalmente cumplidos, con fianzas y demás requisitos.

Uno se puede salir del ecosistema.

Twitter: @CardonaRafael

rafael.cardona.sandoval@gmail.com

elcristalazouno@hotmail.com

Publicado por La Crónica Diaria