Los ‘pendientes’

Rafael Loret de Mola

Crónicas de la Otra Esquina

Rafael Loret de Mola

Los maestros son encarcelados porque protestan; no todos tienen razón pero sí la mayoría evidente cuyo reclamo es por condiciones mejores para ejercer su misión y por la seguridad, moral y física, de sus educandos. A cambio de ello, el clamor de la ciudadanía es desoído, una y otra vez, cuando se trata de señalar a los corruptos, vende-patrias, genocidas y farsantes que se han apoderado de las funciones públicas y anidan en cada uno de los partidos cuya representatividad, supuestamente popular, se ha perdido.

Nada se hace para actuar, judicialmente, contra los responsables de los peores dramas que ha vivido nuestro México en la última década:
1.- El 19 de febrero de 2006 la explosión de las minas de Pasta de Conchos, Coahuila, trajo consigo la muerte y desintegración de sesenta y cinco mineros que trabajaban en condiciones infrahumanas al servicio del Grupo México encabezado por el multimillonario Germán Larrea Mota-Velasco, poseedor de la segunda mayor fortuna del país solo detrás de Carlos Slim Helú quien también tiene apuestas muy fuertes y es dueño de acciones en el mismo sector. Es curioso: Una de las actividades peor remuneradas, la minería, que causa muertes espantosas –otros diez obreros más han sido alcanzados, desde entonces, por el gas grisú devastador, para sumar setenta y dos víctimas mortales de la oligarquía protegida-, da cauce a caudales macro en un territorio de hondas desigualdades sociales.

Culpables de la tragedia: el Grupo México, sobre todo Germán Larrea quien poco aprovisionó a las víctimas y NADA hizo por los familiares de éstas, los señores Fox, ella y él naturalmente, quienes ni siquiera se presentaron en el lugar de los hechos y el deleznable secretario del trabajo en funciones entonces, Francisco Javier Salazar Sáenz, quien engañó a los deudos acaso para aplicar la medicina del tiempo también a los medios informativos, dándoles alientos sabiendo que el rescate era, sencillamente, imposible.

Actuaciones: Ninguna. Ni uno solo de los involucrados en el drama ha sido perseguido por los crímenes de lesa humanidad cometidos contra mineros obligados a perforar las entrañas de la tierra sin equipos adecuados; ni siquiera se habla de negligencia criminal a cambio de que la fortuna del Grupo México y las concesiones a éste se multiplican.

2.- El 5 de junio de 2009, en vísperas de los comicios para gobernador –que ganó el PAN y el miserable Guillermo Padrés Elías, enriquecido por su silencio abyecto y su ambición desmedida-, la “guardería” ABC de Hermosillo se incendió con más de un centenar y medio de bebés, cuarenta y nueve de los cuales murieron y sesenta más quedaron con secuelas de por vida. El fuego comenzó en el predio vecino en donde los esbirros del entonces gobernador priísta, Eduardo Castelo Bours –el miserable empresario de Bachoco a la que debiéramos boicotear los mexicanos bien nacidos-, quemaron papelería “comprometedora” para su patrón ocasionando que las chispas llegaran al almacén convertido en albergue para niños, sin las mínimas medidas de salud y seguridad, bajo decenas de láminas y objetos combustibles.

Culpables: el mencionado priísta Bours; su sucesor panista Padrés, quien le protegió por algo más que un deslinde oficioso; los administradores de la supuesta “clínica”, todos familiares de la entonces primera dama, Margarita Zavala Gómez del Campo, encabezados por Altagracia Gómez del Campo; la propia esposa de Felipe Calderón quien hizo las gestiones respectivas ante el hoy extinto Juan Molinar Horcasitas, director del Instituto Mexicano del Seguro Social y obviamente causante de la expedición de las licencias de marras; el asesinato intelectual, así sea por omisión, recae en ella.

Acciones: Nunca se procedió contra el gremio político de la derecha obviamente tan torpe como criminal, igual al sexenio calderonista en su conjunto, por lo cual se da vistos de pureza la tal Margarita, esposa de Felipe de quien se quiere divorciar para embaucar a los mexicanos rumbo a la candidatura panista a la Presidencia. Y las indagatorias se han detenido pese a que más de sesenta, niños ya, permanecen con signos brutales del suceso y así seguirán hasta la muerte. El colmo sería que los mexicanos de bien olvidaran esta brutal tragedia y cruzaran la boleta a favor de la esposa del miserable calderón, abucheado con fuerza en la zona VIP del Autódromo Hermanos Rodríguez. ¿No que viaja en clase turista?
Y lo que falta.

Segunda Parte
3.- La desaparición de cuarenta y dos jóvenes normalistas, además del soldado en ejercicio infiltrado en la normal Isidro Burgos, Julio César López Patolzin, la oscura noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, con versiones absurdas de quema de cuerpos –imposible en el paraje de Cocula escogido para extender la farsa oficial y proteger al 27 Batallón de Infantería que, desde luego, actuó y escondió las manos-, cuando se sabe que hay cavernas y minas en donde se esclaviza –literalmente- a centroamericanos y secuestrados con la fuerza de los cárteles vigentes, como “Guerreros Unidos” y “Jalisco Nueva Generación”, y la vergonzosa complicidad de las autoridades.

Culpables: ángel aguirre rivero, exgobernador de Guerrero apañado por Enrique Peña Nieto, desde los días de éste como gobernador mexiquense; los perredistas José Luis Abarca y su esposa, la pareja real de Iguala por ahora recluida; quienes los protegieron, los dirigentes de la izquierda y el icono de la misma en 2012 cuando, en campaña, se dio aliento a quienes desde el PRD se confabularon con los mafiosos de la peor calaña, entre ellos Aguirre Rivero, defenestrado pero nunca juzgado, con tal de ampliar sus propias coberturas inmorales. Y, por supuesto, el señor Peña Nieto, compadre de aguirre, quien hizo del hecho un motivo para negociar debajo del agua con las oposiciones y así evitar caer bajo el flagelo de un Congreso de la Unión absolutamente maiceado. A todos salpica la vergüenza.

Acciones: mentiras y solo eso. Tesis confusas y estruendosas declaraciones de Salvador Cienfuegos Zepeda, titular de la Defensa Nacional, tratando de ocultar lo innegable: La represión militar. Mientras permanecen en fuga el secretario de seguridad del municipio de Iguala y algunos de sus cercanos colaboradores; además, los Abarca están presos pero no así los “gallos” mayores cuya obcecación política fue el origen de la exaltación de éstos y la posterior degradación social que condujo a los hechos brutales cuya explosión se extendió a los confines de todo el planeta. Solo por ello el miserable gobierno central reaccionó, con la tardanza acostumbrada, sin que el mundo haya recibido una satisfacción decorosa y digna. Si alguna autoridad moral tenía Peña tal se esfumó, de manera definitiva, cuando corrió a China y Australia al tiempo que su mujer se le escurría en un antro australiano.

Y todavía no llegamos a la negligencia increíble en la burda administración de las donaciones dirigidas a los damnificados de los sismos de septiembre y no al gobierno inescrupuloso.

E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com