Mala Suerte

Isael Petronio Cantu Najera

Una Opinión diferente

 

Leí con asombro un estudio que dice que le va mejor a la gente no por sus aptitudes sino por un golpe de suerte[1]. Por supuesto que el artículo no fue de mi agrado y sigo pensando que es mejor aprender nuevas habilidades para vivir mejor que jugar toda la vida a la lotería.

 

En nuestro país, carente de una cultura de respeto al trabajo eficiente y eficaz, donde no existe una cultura de la meritocracia y de servicio civil de carrera; la suerte puede ser el elemento decisivo para “estar bien”, pero sin duda, la fragilidad del evento suertudo por lo común se convierte en la mala suerte. El ejemplo más cercano de un grupo con suerte era el que se formó alrededor del presidiario Javier Duarte de Ochoa, quienes en su momento y desde diversos cargos en la administración de Veracruz, no solamente se asignaban altísimos salarios, sino que desviaban recursos del erario hacia sus fortunas personales, sin que nadie les dijera nada, por el contrario, en las reuniones sociales y políticas, eran sujetos, tanto hombres como mujeres, de la admiración, obviamente, de una sociedad adocenada: ¡era un grupo suertudo!Amuletos-Contra-La-Mala-Suerte

Ese grupo, cuyo boato, se reflejaba en las notas sociales de muchos medios (hoy en quiebra pues eran chayoteros) está en la cárcel, se le han decomisado bienes por miles de millones de pesos y otros andan a “salto de mata” intentando evadir la acción de la justicia: ¡Mala suerte!

El amiguismo, el compadrazgo, el nepotismo son formas culturales que en medio del capitalismo neoliberal y de los gobiernos de cuño populista autoritario dan al traste con los méritos de la gente que estudia y se forma académicamente o incluso de manera autodidáctica; el efecto de esas conductas corrompe sistemáticamente la administración pública y a la misma sociedad civil, pues lejos de trabajar con mayor ahínco y calidad, el trabajo desmerece y la mala calidad emerge.

La situación se vuelve crítica y amenaza con destruir lo bueno de toda sociedad, cuando los valores supremos de la vida en sociedad: la vida, los bienes honestamente ganados, la educación, la salud, el trabajo y otros muchos derechos humanos, se vuelven aleatorios y pierden su estatus de derechos garantizados por la constitución y los gobiernos.469

Suele achacar la gente a la mala suerte que unos policías priven de la libertad a jóvenes y los entreguen a los sicarios para que los asesinen con sevicia o a la desprotección de algún ser mitológico el que una mujer de nueve meses de embarazo sea asesinada para arrancarle del vientre al hijo o hija para que sea vendido como mercancía y lo peor; tanto los policías como quien asesina a una joven y futura madre, al tener el dinero de sus fechorías en la mano, digan para sus adentros: ¡Que buena suerte!

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Foto tomada de internet: Javier Duarte detenido por la INTERPOL.

Necesitamos avanzar en la construcción de una sociedad de derecho que no esté sometida a la superstición de la buena o mala suerte, sino a la certeza jurídica de que los derechos humanos son inalienables y que todo gobierno está obligado a que se cumplan: no habría jóvenes asesinados por sicarios y agarrados por policías si la fiscalía cumpliera como debe ser en la integración de una policía científica y con altos perfiles éticos; no habría madres asesinadas ni bebés robados de sus vientres, si el sistema de justicia penal funcionara de manera eficiente y expedita y no dejara ningún delito sin castigar; habría menos delitos, si el gobierno, de acuerdo a sus atribuciones, garantizará trabajo y salario digno para la mayoría de ciudadanos y ciudadanas.

Finalmente, habrá, un país más próspero si todos en lugar de esperar un golpe de suerte, trabajamos solidariamente para construir un nuevo Estado profundamente social, sólidamente democrática y montado sobre un inconmovible Estado de Derecho.

[1] http://www.bbc.com/mundo/vert-cap-43555080