Muchos priistas están sorprendidos…

Templo Mayor

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MUCHOS priistas están sorprendidos con la claridad y definición del proyecto de Alejandro Moreno para el PRI.

Claro, siempre y cuando su idea sea acabar de una vez por todas con el partido.

Y ES QUE nomás no entienden cómo es que se le ocurrió que, en medio de su peor crisis, el PRI lo que necesita es cerrarle la puerta a la democracia interna y darle una concentración excesiva de poderes a su presidente.

Las reformas aprobadas vía Zoom por el Consejo Político Nacional limitan y reducen, por ejemplo, las facultades de las dirigencias estatales.

Y eso no es lo peor.

AHORA el campechano tendrá la facultad de palomear, él solito sin tomarle opinión a nadie, todas las candidaturas tricolores, incluyendo las de quienes buscarán una de las 15 gubernaturas en juego el próximo año.

Además podrá disponer del dinero y los bienes del partido, tanto a nivel nacional, como de las entidades.

FALTA VER cómo reaccionan ante este agandalle los gobernadores priistas.

Dicen que algunos ya preparan sus respectivas impugnaciones ante el Tribunal Electoral federal.

Por lo pronto, la mayoría de los tricolores están que no la creen con las ambiciones de “Alito”, de quien dicen que se tomó muy en serio eso de ser “Amlito”.

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¡OH, PANDEMIA, cuántas corruptelas se cometen en tu nombre!

En la Ciudad de México causó sorpresa la decisión de Claudia Sheinbaum de regalarle, así nomás, un contrato de 600 millones de pesos a la constructora GAMI, que pinta para ser la consentida de la actual administración capitalina.

LA EMPRESA de Manuel Muñozcano había ganado la licitación para la segunda etapa de la Línea 5 del Metrobús y, de pronto, el gobierno morenista decidió cancelar la tercera etapa por supuestas causas de fuerza mayor y darle una “extensión” al consorcio.

EL ASUNTO está en que la maniobra se hizo prácticamente a escondidas y hasta ahora nomás no hay una explicación clara de la cancelación, salvo por el hecho de que los contratos a modo son el sello de la 4T.

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CUENTAN que el berrinche público que hizo el secretario Víctor Manuel Toledo, de Semarnat, contra Víctor Villalobos, de Agricultura, no es más que un simple pataleo, pues el tema lo rebasa por mucho.

Quienes saben del asunto cuentan que el freno a la prohibición del glifosato fue uno de los varios regalos que llevó Andrés Manuel López Obrador a la Casa Blanca, dado que es un tema en el que tenían mucho interés los gringos.

DE AHÍ que si Toledo quiere seguir con su rabieta, dicen que en lugar de andar dando show en redes sociales, debería irse a la Alameda, ahí por donde está la torre de Cancillería.