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Tomado de: EL Economista

Mujeres chefs y mujeres cocineras

Liliana Martínez Lomelí

La semana pasada, se llevó a cabo el V Foro Mundial de la Gastronomía Mexicana en el Foro Nacional de las Artes. Éste es un espacio de intercambio de conocimientos de experiencias y conocimientos de la gastronomía mexicana por parte de sus principales actores.

En el marco de este evento, se realiza un concurso de platillos preparados por las cocineras tradicionales, un grupo de mujeres de distintos estados de la República que representan la culinaria mexicana. En el evento también había chefs mujeres presentes, lo que me llevó a reflexionar no sólo sobre la diferencia entre la denominación entre “cocinera” y “chef”, sino sobre el lugar de las mujeres en el mundo de la gastronomía.

Históricamente, la cocina profesional ha sido un área de dominación masculina, puesto que en los inicios la actividad profesional de las mujeres estaba relegada a las tareas del hogar —paradójicamente, incluyendo la cocina— y todo aquello que fuera propio de la esfera pública y del trabajo profesional era asunto de hombres. Todavía en los años 50 y 60, muchos de los chefs profesionales atribuían sin justificación científica alguna que algunas de las habilidades técnicas en la cocina sólo eran alcanzables por hombres.

hoy en día estas barreras se han ido derribando, pero en las cocinas profesionales, así como en la vida social, la inequidad de género se hace presente. Es dentro del medio de los chefs algo conocido que el entrar a una cocina profesional muchas veces implica entrar a un territorio dominado por hombres, donde por “tradición” están expuestas a acosos, a juegos de insinuaciones y de palabras con connotación sexual. A muchas de ellas se les aplican “rituales” de iniciación, que implican la responsabilidad de tareas más pesadas y detestadas por los cocineros, jornadas de trabajo más largas o bromas que puedan afectar lo que preparan.

Aunque en la escena mundial de los chefs celebridades ahora es más común encontrar mujeres, existe aún un sesgo significativo en la percepción de la originalidad y capacidad de una chef mujer frente a la de un chef hombre. Incluso en un esfuerzo por disminuir esta brecha, existe una lista de las 50 mejores mujeres chefs del mundo, hecha por parte de la misma marca que clasifica a los 50 mejores restaurantes. ¿Es necesario tener esta cuota especial de chefs mujeres? En un mundo donde la equidad de oportunidades laborales, proyección profesional y salarios no dependa del género, ¿es necesario dedicar una lista a las chefs mujeres? El día en que no se tengan que hacer estas distinciones será cuando el asunto de la equidad estará verdaderamente incorporado como algo que no requiere de una mención especial. Mientras tanto, algunos abogan por su existencia.

En lo concerniente a la distinción entre ser mujer chef y mujer cocinera, algunos argumentarán que la diferencia radica en que mientras la cocinera aprende de un saber tradicional transmitido de generaciones, ser chef mujer indica el seguimiento de una formación académica en la técnica, pero también en otras áreas. Ciertamente esto tiene validez, hasta que uno explora las trayectorias profesionales de algunos de los chefs hombres célebres y descubre que muchos de ellos no tuvieron una formación académica; sin embargo, con su experiencia pudieron posicionarse como algunos de los mejores. Habría que preguntarse si en un mundo de oportunidades equitativas, este posicionamiento profesional de las mujeres algún día será posible.