Hace tres meses, cuando ya había decidido tomarse un sabático de sus tareas académicas, Alberto Ortiz Bolaños fue reconocido por el IMEF y Ernst & Young, patrocinadores del 34 Premio de Investigación Financiera. Junto con su colega del Cemla, Sebastián Cadavid Sánchez y André Martínez Fritscher, del BID, realizó un estudio sobre las interacciones de las políticas fiscal y monetaria en México entre 1981 y el 2016, que ganó el primer lugar en la categoría de investigaciones en las ramas macrofinanciera, sector gobierno y mercado de valores.

¿Su mérito? La aplicación del modelo de equilibrio general dinámico estocástico con cambio de régimen de Markov en el análisis de la determinación de la inflación y la deuda del gobierno mexicano durante los últimos 35 años.

Ortiz Bolaños renunciaría a la subgerencia de investigación científica de ese think tank, antes de la llegada de Manuel Ramos Francia. Y sin tomar vacaciones, se incorporó al gobierno federal como presidente del Instituto del Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores para cumplir “con esmero” la encomienda que le hicieran el presidente de la República y la secretaria del Trabajo: velar por el bienestar de la clase obrera mexicana.

De la investigación monetaria, a la función pública. La mudanza del doctor en economía fue breve: apenas 1 kilómetro separa las oficinas del Cemla de la sede central del Infonacot, ambas en la colonia Roma. Ya instalado en la oficina que ocupó César Alberto Martínez Baranda durante cinco años, el nuevo funcionario prometió una política de puertas abiertas a los empleados de la institución.

Muy pronto, los mandos medios y superiores que no renunciaron a sus cargos se dieron cuenta de que ese “ambiente de confianza” estaba condicionado a su militancia partidista. Ortiz Bolaños personalmente solicitó a directores y subdirectores de área que le remitieran una copia de su hoja de vida a finales del año pasado, luego de que hubiera decretado un recorte de 14% en la plantilla laboral.

“Todo aquel que ostente un cargo deberá tenerlo por méritos profesionales y no por recomendaciones de compadrazgos”, advirtió en un correo electrónico a los empleados del Instituto. En la víspera había cesado a cuatro directores de área —incluido al responsable de finanzas— y una decena de directores estatales.

“Todos los recursos que utilicemos deberán estar justificados y deberán ejercerse de acuerdo con criterios transparentes. Todos aquellos que se hayan beneficiado de recursos públicos deberán rendir cuentas y asumir consecuencias”.

El director general del Infonacot utilizó esa vía para responder a versiones periodísticas que evidenciaron que carece de la experiencia mínima de cinco años en puestos de alto nivel decisorio dentro del sistema financiero nacional, requeridos por ley para el titular del organismo.

“Soy y seré el mayor interesado en que cumplamos la ley del instituto y que actuemos con responsabilidad y honradez en el desempeño de nuestras obligaciones”, subrayó para luego anotar que tal información es imprecisa, pues ignora su paso por el Cemla, durante cinco años y seis meses, pero el organigrama de esa institución no reconoce a la subdirección que ocupó Ortiz Bolaños como un puesto de alto nivel decisorio.

Inevitable, la comparación: en diciembre del 2012, el entonces secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, propuso a su excompañero de la LXI Legislatura y exdirigente de las juventudes priistas, Canek Vázquez Góngora, como titular del Infonacot. Sin experiencia previa en la administración pública, el joven hidalguense —quien había sido secretario privado de Beatriz Paredes y Manlio Fabio Beltrones— no satisfacía los requisitos establecidos en el artículo 27 de la ley del Infonacot y los integrantes del consejo de administración invalidaron su nombramiento.

Inevitable, evocar la polémica que concitó el nombramiento de Paloma Merodio como integrante de la Junta de Gobierno del Inegi, hace dos años. Una interpretación sui géneris —por forzada— de su currículum y el aval de senadores priistas y panistas lograron que la joven economista, egresada del ITAM, se convirtiera en vicepresidenta de ese organismo autónomo a pesar de las impugnaciones de los legisladores de izquierda y las críticas de las ONG especializadas en la rendición de cuentas.

EFECTOS SECUNDARIOS

DISPUTAS. Las gestiones del mandatario guanajuatense Diego Sinhue Rodríguez Vallejo en Texas permitieron el arribo de 70 ferrotanques al estado y surtir 620 gasolinerías que se habían quedado sin producto. Un primer convoy de 35 unidades trasladó 110,000 litros de gasolina, que arribaron el viernes 25 y otro más, también con 35 unidades, lo hizo apenas antier, lunes 28.

El combustible está almacenado en la Terminal de Distribución de Pemex en Irapuato, donde se están surtiendo las pipas. Hay quienes han querido sacar raja política, como la senadora Antares Vázquez Alatorre, quien en redes sociales agradece a los guanajuatenses “por su paciencia” y atribuye al “superdelegado de AMLO” la llegada de los ferrotanques.

CONJUGADOS. STEM es la sigla en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Con tal acrónimo se identifica al movimiento que promueve acciones y políticas públicas para alentar el crecimiento de las empresas, el empleo formal, la innovación y el desarrollo de talento. Su primera actividad de este 2019 es la publicación de un reporte y la celebración de un panel de discusión titulado “México ante la Cuarta Revolución Industrial: STEM en la Educación”, en el que participarán expertos de la OCDE, la SEP, representantes de la Iniciativa Privada y la sociedad civil, bajo la moderación de Mónica Flores.

alberto.aguirre@outlook.com