Pegasus “voló” en el calderonato

Carlos Marin

El Asalto a la razón

La adquisición por parte de 11 gobiernos estatales y el de Ciudad de México de un sistema de espionaje reportada por Animal Político en noviembre y a la que me referí el viernes, no era del israelí Pegasus desarrollado por NSO Group, sino otro malware del italiano Hacking Team, me aclaró su director, mi amigo, Daniel Moreno.

En esos casos fue el programa Da Vinci o Galileo que, para efectos prácticos, viene a ser lo mismo que el del escándalo.

De Pegasus, durante el calderonato, la Presidencia ordenó comprarlo a varias de sus dependencias relacionadas con seguridad, y la PGR lo adquirió de Techbull, SA de CV.

Entre quienes palearon miles de millones de dólares vendiendo ese sistema figura José Susumo Azano, actualmente preso en Estados Unidos por lavado, cohecho, evasión y defraudación fiscal a través de su compañía Security Tracking Devices.

A ese sujeto, en 2010, la Sedena le compró Pegasus pero, por incumplimientos contractuales y tufo a negocio sucio del malandrín, el Ejército decidió en 2013 prescindir de la herramienta.