Posibilidad de triunfo

Catón

De política y cosas peores

Goretino y Bonvivacio eran muy amigos a pesar de las grandes diferencias que los separaban. Goretino era hombre religioso, de misa y comunión diarias. Esposo fiel, padre ejemplar, llevaba un vivir austero y sobrio. Bonvivacio, en cambio, era un desmadre, si me es permitido ese culteranismo mexicano. Nunca iba a la iglesia; comía como inclusero y bebía como ulano; jamás perdía ocasión de gozar el sabroso dulzor de la mujer. Goretino le dijo a Bonvivacio: “Mi familia y yo pasamos ayer un bonito domingo. Nos levantamos con la luz del alba. Después del baño matutino desayunamos cereal en la cocina, y luego fuimos todos juntos a misa y a la clase dominical de Biblia. En seguida paseamos por el parque con el perro, y a continuación comimos pizza acompañada con refrescos en la cafetería de la esquina. Por la tarde vimos en la tele una edificante película: El manto sagrado. Tras de una ligera cena dijimos las oraciones de la noche, y finalmente nos fuimos a dormir. Antes, sin embargo, yo dediqué una hora a meditar en la soledad de mi despacho sobre las postrimerías del hombre: muerte, juicio, infierno y gloria”. Declaró Bonvivacio: “Yo también tuve un bonito domingo. Desde el sábado en la noche estaba con una hermosa chica en un cuarto de hotel. El domingo nos despertamos a las 10 u 11 de la mañana. Después de bañarnos juntos en el jacuzzi de la habitación nos pusimos nuestras batas y desayunamos ahí mismo en el cuarto champaña con melocotones y ostras. En seguida hicimos el amor como locos. Fuimos luego a un restorán de lujo y paladeamos una riquísima comida de ocho tiempos rociada con excelentes vinos y licores. Regresamos al hotel y nuevamente hicimos el amor de tal manera que dejamos al Kama Sutra en calidad de cuento para niños. Reposamos de nuevo en el jacuzzi, y a la caída de la tarde los dos nos fuimos a nuestras respectivas casas ahítos y satisfechos. Yo vi una película erótica ya clásica, El amante de lady Chatterley, con Sylvia Kristel, tras de lo cual apagué la luz y dormí toda la noche a pierna suelta”. Le dijo Goreto: “¿Y a eso llamas un bonito domingo?” “Sí” -contestó tímidamente Bonvivacio esperando la reprensión moral que de seguro su amigo le iba a infligir. “¡Canalla! -exclamó entonces Goretino-. ¡Ése no es un bonito domingo! ¡¡¡Es un domingo formidable, fantástico, estupendo, magnífico, sensacional!!!”… El 2018 llegará antes de lo que suponemos. (El futuro llega siempre antes de lo que suponemos). Por lo que hace a la elección presidencial el PAN tiene desde ahora una posibilidad real de alzarse con el triunfo: el voto de castigo al PRI y el temor de una buena parte de los electores a la opción representada por López Obrador lo colocan en buena posición para ganar la Presidencia. Condición sine qua non para obtener esa victoria es la unidad. Si el PAN llega dividido al proceso, con las pugnas y división que ahora muestra, se anulará a sí mismo y le abrirá el camino a AMLO. Los panistas tienen la palabra. Y esa palabra es “unidad”… Don Sinople, señor de buena sociedad, le ordenó al mesero en la Cenaduría Cuitlatzintli: “Tráeme una empanadilla de masa de maíz cocida al vapor a la que se habrá añadido una porción ligera de carne porcina aderezada con ají”. Gritó el mesero a la cocina: “¡Un tamal de puerco para el mamón de la 14!”… Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, le dijo a Susiflor, linda muchacha: “Eres hermosa, simpática, inteligente, encantadora y adorable”. Replicó ella: “Tú lo que quieres es llevarme a la cama”. “¡Oh! -exclamó Afrodisio con admiración-. ¡Y además eres adivina!”… FIN.