¿Qué será y qué funciones tendrá la Gendarmería?

Pluma Fuente 3Francisco Rivas es director General del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC).

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La Gendarmería será un hecho. En julio de 2014 iniciará sus funciones. La autoridad federal puso en marcha la creación de esta institución sin mucha publicidad ni explicaciones sobre las funciones o estructuras que tendrá, pese a las dudas que han podido manifestar las organizaciones de la sociedad civil, académicos y especialistas en la materia.

De acuerdo con el Estudio de agosto de 2013 sobre las denuncias de los delitos de alto impacto elaborado por el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) -a partir de las bases de datos oficiales disponibles en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP)-, la Gendarmería entrará en funciones en un país que tan sólo en los primeros ocho meses de 2013 registra oficialmente: 20,373 casos de homicidio denunciados (intencionales y no intencionales), 127,123 denuncias de robo de vehículo, 143,340 denuncias de robo con violencia, 5,329 denuncias de extorsión y 1,130 denuncias de secuestro. Respecto a los casos de extorsión y secuestro, se trata de los peores datos registrados oficialmente en la historia de nuestro país.

En un principio, cuando se hizo referencia a la creación de la Gendarmería, se habló de una institución militarizada. No obstante, los tomadores de decisiones en la materia, hábilmente prefirieron y dieron a conocer en la XXXIV Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP) que la Gendarmería sería una división más de Policía Federal, a la par de la División de Inteligencia, Seguridad Regional, Fuerzas Federales, entre otras. De esta manera, podría cumplirse la promesa de campaña del presidente Peña Nieto y, por el otro lado, evitar grandes reformas normativas.

La propuesta de generar un cuerpo militarizado atendía el interés de crear un cuerpo confiable e íntegro con la confiabilidad del Ejército con base en los modelos de las gendarmerías de Chile y Francia. Por eso, que la Gendarmería sea un cuerpo civil y no militar tiene importantes implicaciones culturales y normativas a las que deberemos estar atentos a la luz de que será una institución integrada por elementos civiles, con formación militar y policial, que deberán privilegiar la investigación.

Que cualquier institución de seguridad deba ser íntegra y confiable es indudable, que lo sea, es otra historia. En el caso de la Gendarmería, la integridad profesional asume una relevancia particular debido a (i) las presuntas funciones que tendrá y (ii) a que ésta será (aparentemente) la institución legado de esta administración en materia de seguridad.

Aún sabemos muy poco sobre las funciones que la Gendarmería tendrá, pues no ha habido claridad alguna sobre cómo se diferenciará de la actuación del resto de las instituciones de seguridad, e incluso de las divisiones de la propia Policía Federal.

Si hacemos un recuento de la escasa información que se nos ha proporcionado, podremos recordar que se mencionó que la Gendarmería será una especie de policía de proximidad que se desplazará en áreas rurales con poca presencia policial, o bien en zonas en las que la policía local no cumpla con los estándares de honradez requeridos y subsista una alta presencia criminal.

En entrevista para el diario El Universal, el comisionado Nacional de Seguridad, Manuel Mondragón y Kalb, agregó funciones de control en rutas de tránsito migrante, de mercancías e insumos.

Asimismo, el comisionado Nacional ha comentado que fomentarán la integridad profesional de los gendarmes mediante la capacitación en cultura de la legalidad, derechos humanos y ética profesional.

Respecto a estas líneas de acción, es preciso mencionar que no son específicas de la Gendarmería ni se derivan de ésta, ya que en las pasadas administraciones federales se han implementado este tipo de programas de formación en las diversas instituciones. Sin embargo, no se cuenta con indicadores sobre su impacto y resultados.

Es de reconocerse que la autoridad federal decida apostarle a la educación para el fortalecimiento, respeto y consolidación del Estado de Derecho, a fomentar un convencimiento que el respeto de la norma sea en sí un instrumento para combatir la delincuencia.

Sin embargo, la estrategia parece incompleta pues sigue sin brindarse respuesta sobre ¿cómo logrará la autoridad federal garantizar que los nuevos integrantes de la Gendarmería, expuestos a un ambiente peligroso y potencialmente corrupto, no se corrompan? ¿Qué otros elementos incluirá en su plan para que los jóvenes integrantes de esta nueva división no sean “carne de cañón”? ¿Cómo se logrará que este cambio de paradigma sobre la función policial permee el resto de la Policía Federal?

Hay que recordar que los servidores públicos encargados del área de seguridad, justicia, control de aduanas, migración, entre otras, no sólo dan su cara y nombre sino que ponen en riesgo su vida y las de sus familias frente a círculos de violencia y delincuencia que parecieran no estar regidos por norma alguna.

Por ello, debe considerarse a la par de la capacitación, la necesidad de dignificar las instituciones y darles un blindaje que inhiba que se corrompan. Sin embargo, para que lo anterior pueda llevarse a cabo tiene que trabajarse muy duro para reconstruir y dotar nuevamente de significado a la integridad profesional.

La integridad profesional se genera reestableciendo la importancia de la norma jurídica, sensibilizando la importancia del apego constante a ella y la urgencia de poner al centro el respeto a los derechos humanos de toda persona.

Sin embargo, este proceso debe ir acompañado de una capacitación clara sobre qué procesos debe seguir el servidor público para combatir la criminalidad; estrategias que permitan evaluar con base en indicadores de resultado claros y objetivos; incentivos a las buenas conductas que van desde lo simbólico hasta lo monetario; planes de carrera que permitan que el servidor público construya un plan de vida dentro de la institución en apego estricto a la ley, y desincentivos a  toda conducta desviada de la ley de manera consistente y contundente.

Las encuestas de percepción ponen en evidencia cómo nuestras policías no son bien vistas por el ciudadano, pues no es secreto que la corruptela y la mordida siguen siendo determinantes en la relación con el ciudadano. No obstante, poco se reflexiona sobre el maltrato que ciudadanos y autoridades les damos a estos servidores públicos, la baja calidad en la capacitación que reciben, los bajos sueldos y, frecuentemente, la carencia de recursos.

La creación de una nueva división de Policía Federal representa una oportunidad para que esta administración deje una marca en materia de seguridad y para que muchas personas en este país puedan contar con una agencia de seguridad íntegra y cercana a sus necesidades.

Sin embargo, si no se establece un plan claro sobre qué se va a hacer, cómo se va a hacer, cuándo se va a hacer y cuáles serán los indicadores de resultados; la Gendarmería simplemente representará un costo más para los mexicanos sin que la seguridad y la calidad de vida mejore.

Ante la inminente creación de este nuevo cuerpo policial, es necesario no perder de vista que la marca característica debe ser la disminución consistente de la delincuencia y violencia en el país acompañado del fortalecimiento así como de la capacitación de las instituciones de seguridad pública.