Quinta ronda

Macario Schettino

Fuera de la Caja

Fuera De La Caja / MACARIO SCHETTINO

TLCAN

En unos días inicia la quinta ronda de negociación del TLCAN en la Ciudad de México. Parece que va a empezar como terminó la anterior, con un par de propuestas por parte de Estados Unidos que son inaceptables.

Aunque mucho de lo que está en el TLCAN puede negociarse, y se ha negociado, hay ciertas cosas que son imposibles de aceptar. Una de ellas es la idea de que todo el tratado entre a renegociación cada cierto tiempo, como lo propone lo que se ha dado en llamar sunset clause. Cada cinco años revisar todo. Con un horizonte de planeación de cinco años, hay una cantidad muy importante de negocios que no pueden realizarse. No se puede decidir la construcción de una planta automotriz, por ejemplo, que tarda cuatro años en llegar a producción comercializable, cuando al año siguiente pueden cambiar las reglas.

El otro gran absurdo es la propuesta de modificar la forma en que se calcula el contenido de origen de los productos. Como usted sabe, en el TLCAN se establece cuánto de cada producto se produce dentro de Norteamérica para evaluar si es o no candidato a los beneficios del Tratado. No se mide cuánto se hizo en cada país, sino en la región entera. Estados Unidos quiere que ahora se mida por país, para poder fijar un contenido mayor hecho a su interior. Se trata de una propuesta que va contra la idea misma del TLCAN, y por lo mismo tampoco puede ser aceptada por México.

Hay otros temas complicados, y ciertas cosas que proponen los estadounidenses acerca de los mecanismos de resolución de disputas también caen en el espacio de lo que no puede negociarse, como ya se los ha hecho notar tanto México como Canadá. Cualquier persona que medio entiende de economía y de comercio exterior coincidirá con la postura de estos dos países, de buena parte del Congreso estadounidense, y de prácticamente todo el sector privado de ese país. Dicho al revés, los únicos que impulsan esas propuestas son los personajes cercanos a Trump (Lighthizer y Navarro) y Trump mismo.

Pero, como él acaba de dejar claro, nadie más importa, sólo él. Y no existe forma de que entienda que sus propuestas son inaceptables. Peor aún, son públicas, de manera que si no son aceptadas, es él mismo quien queda en ridículo, y nada puede ser peor para Donald J. Trump. El riesgo entonces de que quiera salirse del TLCAN existe. No por alguna razón económicamente sólida, y ni siquiera porque responda al interés de los políticos, empresarios o votantes estadounidenses. Es sólo porque él es el único que importa.

En caso de que decida salirse, como usted también sabe, hay dos interpretaciones. Una afirma que, puesto que la cláusula de salida es parte del mismo Tratado, entonces está en las atribuciones del Poder Ejecutivo activarla. Lo otra sostiene que, puesto que la Constitución de Estados Unidos establece que todas las decisiones de comercio exterior corresponden al Congreso, entonces éste tendría que ratificar la posición de Trump. Será materia de la Suprema Corte decidir entre estas dos opciones. Muchos creen que la primera es la correcta.

Si esto ocurre, México se acogerá a las reglas de la OMC, mientras Canadá puede reactivar su tratado comercial con Estados Unidos de 1987. En nuestro caso, algunos productos se complicarán (entiendo que, por ejemplo, las camionetas pagarían un alto arancel). Le va a costar más a Estados Unidos, porque ese impacto ocurrirá en muchos productos. Lo más complicado será modificar todos los procedimientos de internamiento, ajustar las cadenas productivas y capear un sentimiento poco amigable entre los dos países.

Pero sólo él importa.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx