¿Tiendas de conveniencia o…? | Revista República

¿Tiendas de conveniencia o…?

Jose Luis Loyo Ochoa

Crucero PolItico

Crucero Político -José Luis Loyo Ochoa

 

 

Empleados esclavos pagadores

¿Qué ley protege al empleado?

 

DIPUTADOS Y SENADORES TRABAJAN PARA EL PUEBLO MIENTRAS ESAS TIENDAS QUE SON ESCLAVIZANTES DE EMPLEADOS LOS EXPRIMEN?                                       J. L. L. O.   13/06/18

 

Veracruz, ver. Mx. En los albores del siglo XX seguían existiendo las famosas tiendas que se llamaban de RAYA, tiendas a donde los trabajadores de una empresa acudían para, en ella cambiar, no su dinero sino sus vales de paga por su trabajo, esos empleados no eran libres de adquirir productos, fuera ropa o comestibles en otra tienda que no fuera la del dueño y socio de la empresa y/o fabrica donde laboraban, dicho sea de paso, como esclavos casi a doce horas diarias. Hoy estamos en el siglo XXI, y crea usted que según se mira y constata, las cosas no han cambiado ni mucho ni nada. Ahora proliferan por todas las ciudades de la República las famosas tiendas de CONVENIENCIA, mismas que vinieron a quebrar todas las tienditas de barrio donde, hasta hace dos décadas el ciudadano acudía a hacer su compra del alimento diario, en esas tienditas hasta de fiado podían llevar el alimento para la casa y pagaban, con la buena fe del tendero, bien a la quincena o bien semanalmente, según el vecino cobrara su salario. En los poblados chicos la palabra del cliente tenía más valor que una tarjeta de crédito o un cheque, incluso en ciudades como la nuestra, en las colonias el cliente tenía el favor del dueño de la tienda para pedirle fiada la comida, pero, con toda la seguridad que nos muestran la clase política, ellos instauraron en sociedad con algunos de los prestanombres que tanto abundan, las hoy famosas tiendas de conveniencia, donde el empleado viene ser émulo de aquellos trabajadores del siglo XIX y XX, cuando eran menos que esclavos al servicio del amo, en aquellos años el trabajador no cobraba su salario con dinero circulante sino con vales, mismos que solo les canjeaban por comida o ropa en esas tiendas de raya propiedad del mismo dueño de la empresa donde laboraba el empleado, y no tenían forma de cambiar esos vales en ninguna otra tienda. Hoy, la modernidad tiene a todo el País casi igual, con tiendas que ellos llaman de conveniencia donde tienen a todos los trabajadores como auténticos esclavos, con sueldos de hambre que ellos, por la falta de trabajo en otros lados tienen que aceptar, aceptación que hacen en condiciones peores que en la pasada época. Hoy esa modernidad hace proliferar los robos, asaltos con armas, bien de puntas o bien de fuego, y a éstos empleados les vejan y roban sin que, los dueños

de esas tiendas pongan servicio de vigilancia, seguro les sale demasiado caro garantizar las vidas de sus empleados, pero lo abominable del asunto es que, cuando llegan a robar que viene siendo mínimo de una a dos veces por semana a cada tienda, la empresa le cobra al empleado lo que les hayan robado, bien sea en mercancía o en efectivo. ¡Sí, leyó usted sin mentiras!, imagine usted a un empleado con dos o tres hijos, los dos o tres estudiando sin zapatos y que, ese padre espera su paga para poder comprarle ese calzado, pero entraron uno o dos viciosos a robarles y, en la quincena venidera al empleado le descontarán casi la mitad de lo que se llevaron y a la otra quincena lo restante. ¡Leyó usted bien!

Ah, pero si ese empleado se queja lleva perdiendo no solo el trabajo, dado que la empresa le podrá acusar de robo y mil lindezas más, amén de circularlo como mal empleado para el hecho de que, después, en ninguna otra empresa pueda tener trabajo. En pleno siglo XXI a eso se puede llamar JUSTICIA OBRERA: ¡Por favor!, esas medidas son esclavitud obrera sin nada ni nadie que les ampare. Imagine usted a un empleado que gana menos de SEIS MIL pesos al mes, cuando, al sufrir un robo que no puede evitar para preservar su salud y vida, y que, al cobrar su salario le salgan con que le descuentan mínimo la mitad del salario, su llegada al seno familiar debe de ser caótica, triste y con ganas de llorar, o llorando en las puertas de su hogar. ESO SUCEDE EN PLENO SIGLO XXI, ello mientras los legisladores de la cámara que usted quiera, se auto aumentan los miles de pesos cuando y como quieren sin consultar dicho aumento con ninguna ley, total, ellos son la máxima ley de México y hacen lo que les viene en gana. En verdad crea usted que esto que ha leído no es mentira, son las verdades que estamos viviendo en pleno siglo XXI con el beneplácito de quienes nos están gobernando, tanto en los niveles federales como estatales. Lo peor del asunto es que, con seguridad muchos de los políticos deben de ser SOCIOS de esas famosas tiendas que hoy les llaman de CONVENIENCIA, pero de conveniencia para quienes forman esas sociedades

para exprimir más al jodido. Y por hoy, con el hígado casi a reventar, les dejamos éstas, las nuevas formas de esclavizar al trabajador mexicano, sin que autoridad alguna tenga a bien defenderle conforme a una ley como debe de ser, dejándoles los modernos medios para si es posible, tratar de servirles con todo gusto: http://crucero-politico.blogspot.com.mx  loyocrucero@hotmail.com     loyocruceropolitico@yahoo.com.mx     Twitter @LoyoOchoa   Facebook (loyocrucero@hotmail.com) y su portal de internet el cual está a sus órdenes y donde usted podrá exponer sus quejas: www.cruceropolitico.com.mx  Y mil Gracias. P.D. si con los políticos corruptos y mafiosos tenemos para sufrir, con esos empresarios de miles de tiendas de conveniencia tenemos para llorar. Nuevamente gracias. P.D. (2) Igual se está con los panquímetros (léase parquímetros) los cuales, para asegurar su impunidad meten a seudo políticos de socios, mismos que les dieron la leonina concesión el último día de su gestión como alcalde del puerto de Veracruz. Y ahora hasta de senadores los tendremos. ¿Quiere usted más o así la dejamos?