Una espiral de violencia puede debilitar la democracia | Revista República
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Tomado de: El ECONOMISTA

Una espiral de violencia puede debilitar la democracia

De llegar al 1 de julio con una espiral de violencia como la que se ha vivido en últimas fechas, la democracia en México podría verse debilitada, coincidieron especialistas en materia de seguridad. Así, el próximo gobierno enfrenta el reto de abordar el problema desde la profesionalización de las instituciones de seguridad.

“Estamos viviendo en tiempos peligrosos”, expuso en entrevista el director del proyecto Justice in Mexico de la Universidad de San Diego, California, David Shirk, quien agregó que con la ola de violencia en contra de reporteros y políticos se muere un poco de la democracia mexicana.

“No es sólo una crisis de seguridad, estamos en una lucha para preservar y fortalecer la democracia”, advirtió Shirk, quien destacó que, de acuerdo con investigaciones de esta iniciativa, los periodistas están, al menos, tres veces más propensos a ser asesinados que el resto de la población; y los alcaldes, por lo menos, 12 veces.

Ayer, a un año del homicidio del periodista y escritor Javier Valdez, se sumó un atentado más en contra de la prensa mexicana con el asesinato del reportero Juan Carlos Huerta, quien recibió disparos cuando salía de su domicilio en la ciudad de Villahermosa, Tabasco. El gobernador del estado, Arturo Núñez Jiménez, descartó que se hubiera tratado de un robo. Con la muerte de Juan Carlos Huerta, van cuatro periodistas asesinados en lo que va del año.

Según datos de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), de enero a abril del año en curso, esta institución de la PGR ha atraído tres casos, de los cuales, dos son por homicidio en Sinaloa y Yucatán, así como uno por abuso de autoridad en Chihuahua.

Por otro lado, la consultoría especializada en análisis de riesgos Etellekt ha contabilizado —al corte del 14 de mayo— 313 agresiones, directas e indirectas, en contra de actores políticos y familiares.

Dichos actos de violencia saldaron en al menos 94 políticos asesinados, 36 de los cuales eran precandidatos y candidatos, incluyendo también autoridades electas y dirigentes partidistas, principalmente del ámbito municipal.

De acuerdo con los números registrados en el Cuarto Informe de Violencia Política en México 2018, Guerrero y Oaxaca concentran 39% de los asesinatos en contra de políticos.

“Eso refleja una dinámica muy preocupante para la democracia mexicana, porque si los reporteros no pueden servir como la voz de la sociedad civil (…) no hay protección para uno de los derechos más fundamentales en una democracia”, advirtió el especialista Shirk.

Agregó que en nuestro país se aprecia un sistema político disfuncional porque ellos mismos se encuentran bajo fuego, ya sea de grupos del crimen organizado o por otros políticos con los que tienen conflictos.

“Hay algo que está pasando en México muy preocupante, que, en mi opinión, tiene que ver con una falta de protección de los derechos de la prensa y falta de rendición de cuentas y buen gobierno”, advirtió Shirk.

El director de Justice in Mexico detalló que los ataques a la prensa y actores de la política reflejan, en parte, una democracia rota, pues bajo amenaza no se puede gobernar de manera correcta y los profesionales de la información no están seguros para decir la verdad y reportar los hechos al público.

David Shirk puntualizó que el reto principal que tendrá la administración siguiente será el fortalecimiento y la profesionalización de las fuerzas policiales, lo que incluye mejorar el pago a sus elementos.

Consultada por separado, Isabel Miranda de Wallace, presidenta de la Asociación Alto al Secuestro, consideró que lo que se vive en la República Mexicana “es un control del narco y la delincuencia organizada sobre las instituciones y sobre la propia sociedad civil y los medios de comunicación”. En relación con el ejercicio periodístico, acotó que los ataques contra aquellos que desean callar tienen consecuencia casi nula.

La continuación de esta tendencia implicaría “ahogar la democracia” en México, consideró Isabel Miranda de Wallace. “La corrupción también se ve reflejada”, advirtió.

El bajar los niveles de violencia es, para la presidenta de Causa en Común, María Elena Morera, “responsabilidad de todos”. Pero, reducir el clima de polarización en el país “es, principalmente, de los candidatos y partidos (para) que tengamos la certeza de que habrá orden en las elecciones”. Sobre los asesinatos, incluidos políticos y periodistas, dijo que es encargo de las autoridades federales y estatales ofrecer justicia.

“Realmente no estamos en una democracia, lo que vemos en el país cada vez más es que el discurso político y las estrategias de seguridad, justicia y corrupción no están conectados con lo que está viviendo la gente en el día a día”, juzgó Morera.

Para este 1 de julio el reto para los gobiernos federal y estatales es, de acuerdo con la activista Morera, bajar los niveles de violencia y tener unas elecciones tranquilas. Tras la jornada comicial, el desafío es reconstruir las instituciones para tener policías que sirvan a la gente y una Fiscalía autónoma.