Una transformación responsable | Revista República

Una transformación responsable

Opinión Nacional

Entre Números
Soraya Pérez
Economista Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó su más reciente pronóstico sobre el crecimiento de la economía mundial y sobre lo que nos espera en el futuro inmediato. De acuerdo a dicho estudio, América Latina crecerá menos de lo esperado como consecuencia de la tensión comercial ocasionada por las medidas proteccionistas que se han adoptado en el escenario internacional. Si México busca una transformación responsable, la recomendación es lograrlo a través del intercambio comercial y políticas económicas que enciendan los motores del crecimiento.

De ahí que el FMI haga un enérgico llamado a evitar el proteccionismo radical y a promover el crecimiento del comercio de bienes a favor de la expansión mundial, es decir, a favor de todos. Este aspecto es muy importante y debe servirnos como alerta.

Las expectativas de crecimiento para México se redujeron de 3 a 2.7%, precisamente debido a la gran incertidumbre de la próxima transición gubernamental, las medidas anunciadas, y por la renegociación del Tratado de Libre Comercio. Esta situación nos invita a reflexionar en torno al compromiso de generar políticas públicas responsables y acordes a la realidad de un mundo abierto al intercambio comercial.

El mejor y más reciente ejemplo de la relevancia que tiene la advertencia del FMI es la deliberada imposición de aranceles por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Dicha medida, viniendo de la economía más poderosa del mundo, ha desequilibrado la estabilidad económica mundial desatando una guerra comercial y, por ende, afectando a los países que una vez confiaron en su mercado y dependen en gran medida del mismo, como Canadá, y por supuesto, México.

El proteccionismo adoptado por la potencia norteamericana no beneficia a nadie, ni siquiera a dicho país, y sólo crea desequilibrios, aumento de precios, ineficiencia, y además, afecta la competencia y la producción local. México debe verse en este espejo.

Quienes integren la próxima administración tienen la gran obligación de aprender de esta experiencia; y es que, si una lección nos deja tener de vecino al presidente más intransigente del mundo es que las políticas económicas deben ser responsables, racionales y, sobre todo, no demagógicas.

Un primer paso para llevar esto a cabo es determinar el modelo económico que estará rigiendo a México en los próximos años. Si el nuevo gobierno define un modelo basado en los subsidios y un comercio cerrado, implicaría la necesidad de más ingresos, y los ingresos sólo se generan con más impuestos, con incremento de la base grabable, con deuda, o con impresión de papel moneda.

No hay duda de que en México tenemos grandes retos, la corrupción es el más grande de ellos, que hace mella en nuestra capacidad de desarrollo, pero todos y cada uno de ellos son combatibles si nos disponemos a trabajar viendo hacia el futuro, no hacia el pasado.

Es por esto que si de verdad queremos iniciar la transformación del país tenemos que hacerlo con responsabilidad, privilegiando la modernidad, la innovación y la eficiencia; de mano del Congreso que representa el contrapeso del Ejecutivo. Estoy completamente convencida de que podemos construir un mejor país para todos; sin embargo, tenemos que hacerlo de forma responsable, éste es el único camino para lograr el México incluyente y con crecimiento que merecemos.

¡Hasta nuestro próximo encuentro!

* Candidata a diputada federal plurinominal en la Tercera Circunscripción Electoral por el Estado de Tabasco y expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana AC.