BAJJO RESERVA

¿Y los amigos del general Cienfuegos?

Bajo Reserva

17 de Octubre de 2020

 

Antes de la detención del general Salvador Cienfuegos en Estados Unidos, más de un político se descosía en elogios hacia el hoy cuestionado militar.

Los supuestos vínculos del exsecretario de la Defensa con el exfiscal de Nayarit, Édgar Veytia, y el Gobernador de ese estado, Roberto Sandoval, así como con otros “funcionarios federales” del sexenio, pasado cuyos nombres no han sido revelados en la investigación de la DEA, hacen que más de un encumbrado político se preocupe por la cercana relación que en su momento mantuvo con el general. ¿Acaso nadie repetirá aquella muestra de amistad del Gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” hacia Veytia cuando fue detenido? El Gobernador, cabe recordar, dijo que el exfiscal era su amigo y confiaba en que demostraría su inocencia (ya fue sentenciado a 20 años de cárcel) y que jamás le daría la espalda. Un día después, hasta dijo estar dispuesto a declarar en su favor. ¿Quién sale en defensa de Cienfuegos?

Otra vez usan el logo de los legisladores

Hablando de mexicanos detenidos en Estados Unidos, que por alguna razón México es incapaz de detener… quizá recuerde el escándalo del año pasado, cuando un grupo de legisladores, encabezados por el experredista Emmanuel Reyes Carmona, le entregaron dos reconocimientos a nombre de la Cámara de Diputados al líder de la iglesia La Luz del Mundo, Naasón Joaquín García, luego de que en el Palacio de Bellas Artes se realizara un concierto en su honor por los 50 años del religioso.

Resultó que algunos de estos “reconocimientos” fueron desautorizados y los legisladores tuvieron que aceptar que la entrega se hizo a título personal y no del Congreso. Pues este miércoles el actor y empresario Roberto Palazuelos publicó en sus redes sociales fotos de un Doctorado Honoris Causa que le entregó el Colegio Internacional de Profesionistas C&C.

Lo curioso es que este documento contiene los logos de la Cámara de Senadores y de Diputados, pero no las firmas de los presidentes de las Mesas Directivas, ni de los coordinadores parlamentarios, solamente se pueden leer las firmas de un par de diputados federales. ¿Sabrán de esto la presidenta del Congreso de la Unión, Dulce María Sauri, o el presidente del Senado, Eduardo Ramírez?

Comienza la desbandada

Nos dicen que en cualquier momento en el Senado de la República iniciará una salida en desbandada de cuadros que buscarán candidaturas a alguna de las 15 gubernaturas que se disputarán en 2021.

Para la izquierda hay una que es por demás importante por diversos factores, entre ellos el histórico: la de Michoacán. Ahí Morena y el PRD disputarán con todo la plaza. Nos adelantan que por Morena se perfila el senador Cristobal Arias que, ocupado en el tema de la extinción de fideicomisos y la consulta para enjuiciar a los expresidentes y otros encargos del presidente Andrés Manuel López Obrador vía su coordinador Ricardo Monreal, ha retrasado su salida de la Cámara alta para arrancar en la contienda interna en busca de la postulación. Este será el tercer intento de Arias. ¿La tercera es la vencida?La acusación y encarcelamiento del exsecretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos, detenido el jueves a su llegada a

Los Ángeles, es un golpe brutal y directo a la moral y credibilidad del Ejército mexicano.
Más allá de si el Gobierno de Estados Unidos podrá probar sus acusaciones, basadas en testigos protegidos, pero también en llamadas interceptadas al militar mexicano, la forma unilateral y vergonzosa como fue detenido Cienfuegos por la DEA, al bajar del avión y en compañía de su familia, confirma una acción claramente electorera de la DEA y del presidente Donald Trump que está desesperado por su desventaja en las encuestas a menos de un mes de las elecciones presidenciales.
La gravedad de los delitos de los que acusan a quien fue la cabeza militar del país durante seis años y el trato de capo del narcotráfico que le dan a un militar de carrera y de la élite castrense de las Fuerzas Armadas mexicanas –al que el juez Bryan Cogan se refiere incluso con alias como ‘El Padrino’ o ‘El Zepeda’– es algo inédito y si bien alude y confirma la corrupción y descomposición que privó en el sexenio de Enrique Peña Nieto, también es un golpe demoledor para el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, porque en dos años que lleva en el poder y, con la bandera del combate a la corrupción como su principal discurso, no supo ni investigó los fuertes nexos del general Cienfuegos con el narcotráfico en el país.
Por eso sorprende aún más la reacción del Presidente a esta detención realizada por un Gobierno extranjero. López Obrador nunca manifestó su extrañeza por la actuación de la DEA y del Gobierno de su amigo Donald Trump, que sin darle ningún tipo de información previa, decidieron ejecutar una orden de detención que, si bien ocurrió en su territorio, involucró no solo a un exjefe de las Fuerzas Armadas mexicanas sino a su familia. Porque a Cienfuegos lo detuvieron bajando del avión en Los Ángeles con todo y varios integrantes de su familia a los que también se llevaron presos y los tuvieron retenidos por varias horas cuando no había ninguna acusación en su contra.
¿No amerita ese trato a los familiares del general un reclamo o una protesta diplomática del Gobierno de México por la violación de derechos contra ciudadanos mexicanos que no tenían por qué ser detenidos?
Lejos de exigir primero información de los motivos de la detención, el Presidente llevó el asunto al terreno político para decir que él siempre habló de un “sistema podrido” y, aunque lamentó la detención de un general del Ejército, terminó validando las acusaciones al decir que “todos los que estén involucrados con el general Cienfuegos” van a ser removidos de las Fuerzas Armadas.
López Obrador pasa por alto que en este caso el juicio no solo será contra la persona de Salvador Cienfuegos, sino será también contra el Estado mexicano que no fue capaz de detectar, investigar y remover a un secretario de la Defensa que era a la vez capo del narcotráfico.
¿O cómo entender que en dos años que lleva este Gobierno, nadie, ni el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, ni el secretario de la Defensa actual, Luis Cresencio Sandoval, ni el propio presidente López Obrador se percataron de que el narcotráfico había infiltrado a la Sedena a su más alto nivel? ¿Por qué no hubo una denuncia o una investigación en México, como la que sí hubo en Estados Unidos y que, ahora se afirma en el New York Times, tenía 10 años indagando los presuntos nexos de las élites militares mexicanas con los capos de la droga?
Volvemos a quedar como una República tan endeble y fallida, que nuestras instituciones más fuertes, como el Ejército, son parte de la estructura criminal y del narcotráfico, mientras que nuestras fiscalías y nuestra justicia son tan ineptas y disfuncionales, que en los últimos 8 años –seis como secretario de Defensa y dos como exsecretario– nadie supo ni investigó que tuvimos como jefe de nuestro Ejército a un presunto capo del narco… Ruedan dados. Escalera. Semana redonda.